El sitio web permite a las personas unirse a las intenciones mensuales de oración del papa León
Un anuncio de Adidas protagonizado por Lionel Messi para la Copa Mundial de la FIFA 2026 se exhibe en el hotel E-Central Los Angeles el 28 de mayo. A medida que se acerca la Copa Mundial, que se celebrará del 11 de junio al 19 de julio, la intención de oración del Papa León XIV para junio es que el deporte promueva la paz y el encuentro entre las culturas. (Kirby Lee-Imagn Images vía Reuters | OSV News)A pocos días de la inauguración de la Copa Mundial de la FIFA, el Papa León XIV ha dedicado su intención de oración de junio al poder del deporte para tender puentes entre culturas y naciones, publicando un video de oración en el que insta a deportistas, entrenadores y aficionados por igual a considerar el campo como un espacio de encuentro y no de división.
El Vaticano publicó el 2 de junio el video mensual “Reza con el Papa”, en el que el Papa rezaba para que “el deporte sea siempre escuela de fraternidad y no de rivalidad vacía, espacio de encuentro y no de exclusión, camino de paz y no de violencia”.
El video mensual forma parte de la Red Mundial de Oración del Papa, una red global de 22 millones de personas en 90 países, dirigida por la Compañía de Jesús, que rezan por las intenciones mensuales del Papa. El sitio web comparte oraciones, un mensaje mensual en audio del Papa y otros recursos para ayudar a personas y grupos a conectarse con la comunidad de la Iglesia universal. la intención de oración del Papa León para junio es que el deporte fomente la paz y el encuentro.
La intención de oración oficial del Papa para este mes es: “Por los valores del deportes: Oremos para que el deporte sea un instrumento de paz, encuentro y diálogo entre culturas y naciones y para que promueva valores como el respeto, la solidaridad y la superación personal”.
La intención de oración del pontífice estadounidense se produce cuando su país natal comenzará a coorganizar la Copa Mundial de Fútbol el 11 de junio, junto con México y Canadá. Un número récord de 48 selecciones nacionales competirán en 104 partidos en los tres países anfitriones hasta el 19 de julio.
“Señor de la vida, te damos gracias por el don del deporte, por quienes glorifican a Dios con el ejercicio de sus cuerpos, por las amistades que nacen en la cancha y la alegría de jugar en equipo”, dijo el Papa León en el video, grabado en la Iglesia de San Pellegrino en la Ciudad del Vaticano.
“Haz que quienes practican, entrenan o animan descubran en el deporte un lenguaje universal que acerca culturas, une pueblos, y siembra respeto, solidaridad y superación personal”, añadió.
Desde los primeros días de su pontificado, el Papa León se ha caracterizado por su amor al deporte. Es un ávido tenista y seguidor de los Chicago White Sox de las Grandes Ligas de Béisbol. En su primera entrevista como Papa, le preguntaron a quién apoyaría si Estados Unidos y Perú (país donde fue misionero durante años y del que también es ciudadano) se enfrentaran en el Mundial. Respondió que apoyaría a Perú. Casualmente, ni Perú ni Italia se clasificaron para el torneo de 2026, lo que le evitó cualquier posible conflicto de lealtades.
En abril, el Papa recibió en el Vaticano a los atletas olímpicos y paralímpicos italianos que compitieron en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán Cortina 2026. En mayo, recibió en audiencia vaticana a los jugadores y al cuerpo técnico del Inter de Milán, campeones de la Serie A italiana esta temporada.
En el video de oración, el Papa León estableció una conexión entre la vida deportiva y la vida cristiana.
“Señor Jesús, que cada deporte sea parábola de una vida vivida contigo, colaborando con esfuerzo y alegría, viviendo con humildad en la derrota y gratitud en la victoria que nos ofreces en tu resurrección”, oró.
“Que nunca falte en nosotros tu Espíritu, que nos hace un solo equipo, unido contigo para construir comunión y fraternidad en la historia”.
— Courtney Mares, OSV News
Por los valores del deporte
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor de la vida,
te damos gracias por el don del deporte,
por quienes glorifican a Dios con el ejercicio de sus cuerpos,
por las amistades que nacen en la cancha
y la alegría de jugar en equipo.
Tú nos enseñas que en la vida, como en el juego,
nadie se salva solo.
Necesitamos del otro para crecer,
para aprender a respetar, superar límites,
y celebrar juntos los logros alcanzados.
Te pedimos que el deporte sea siempre
escuela de fraternidad y no de rivalidad vacía,
espacio de encuentro y no de exclusión,
camino de paz y no de violencia.
Haz que quienes practican, entrenan o animan
descubran en el deporte un lenguaje universal
que acerca culturas, une pueblos,
y siembra respeto, solidaridad y superación personal.
Señor Jesús,
que cada deporte sea parábola de una vida vivida contigo,
colaborando con esfuerzo y alegría,
viviendo con humildad en la derrota
y gratitud en la victoria que nos ofreces en tu resurrección.
Que nunca falte en nosotros tu Espíritu,
que nos hace un solo equipo, unido contigo
para construir comunión y fraternidad en la historia.
Amén.
— Red Mundial de Oración del Papa
Autor católico comparte devociones al Sagrado Corazón de Jesús
Así como la Iglesia Católica dedica el mes de mayo a María, de igual modo consagra el mes de junio al Sagrado Corazón de Jesús. Emily Jaminet --esposa, madre de siete hijos, autora y conferencista-- profesa una profunda devoción al Sagrado Corazón, el cual describe como “un corazón herido y quebrantado y, sin embargo, un corazón perfecto. Jesús desea ofrecernos sanación, esperanza, consuelo y fortaleza a través de la recepción de su amor, viviendo en ese amor y compartiéndolo con los demás”.
Jaminet es la autora de “Secrets of the Sacred Heart: Twelve Ways to Claim Jesus’ Promises in Your Life” (Ave Maria Press) y directora ejecutiva de la “Sacred Heart Enthronement Network”. En esta entrevista --la cual ha sido editada y condensada para mayor claridad--, Jaminet comparte de qué manera esta poderosa devoción puede servir como guía para conducir la vida.
Lindsay Schlegel: ¿Qué fue lo que te atrajo, como mujer, al Sagrado Corazón de Jesús?
Emily Jaminet: El amor perfecto. Como esposa y madre con una vida ajetreada, me di cuenta de que no podía vivir únicamente de mi propio amor; necesitaba beber de la fuente eterna de amor del Corazón de Jesús. Tuve la dicha de crecer en una hermosa familia católica que ha honrado y amado esta devoción durante generaciones, por lo que me resultó sencillo adoptarla e incorporarla a mi propia vida.
Las familias están estresadas
Schlegel: ¿Qué significa “entronizar su hogar”?
Jaminet: La entronización es el deseo de cumplir las palabras que Jesús dirigió a Santa Margarita María Alacoque en la década de 1670. En una visión, Él le dijo: Expón y honra mi Corazón, y serás bendecida (“Dondequiera que esta santa imagen fuera expuesta para ser honrada, Él derramaría Sus gracias y bendiciones”). Se trata de una ceremonia en la que se invita a Jesús a entrar en el hogar (o en la escuela, la parroquia o el lugar de trabajo) y se le otorga autoridad sobre quienes allí residen. Se asigna un lugar de honor a una imagen o estatua del Sagrado Corazón. La entronización constituye un punto de partida para permitir que Jesús guíe a los miembros del hogar hacia una mayor cercanía con Cristo.
A mediados del siglo XX, el padre Mateo Crawley Boevey, un apóstol de la entronización del Sagrado Corazón, albergaba un profundo deseo de ayudar a fortalecer a las familias frente a la ola de modernismo y relativismo que las estaba desintegrando. En su época, este fenómeno se manifestaba a través de las arduas condiciones laborales en las fábricas y la pobreza; hoy, sin embargo, lo observamos en una desenfrenada pérdida de la fe.
Las familias nunca han estado tan agobiadas ni sometidas a tanta presión. Los creyentes se hallan inmersos en una gran batalla espiritual, y la entronización representa un medio poderoso para que la familia haga suyas las palabras del libro de Josué (24,15): “Yo y mi familia serviremos al Señor”. Independientemente de las pruebas y tensiones que usted esté atravesando, Jesús desea caminar a su lado en su vida cotidiana. Él anhela formar parte de la vida católica diaria y fortalecer a la familia --o al individuo-- para que crezca en santidad al vivir conforme a la voluntad de Dios.
Schlegel: ¿Qué frutos ha visto desde que llevó a cabo esto en su propio hogar?
Jaminet: Cuando entronizamos el Sagrado Corazón en nuestro hogar allá por 2013, nunca hubiera podido imaginar una vida centrada en este apostolado. Me gusta decir que la entronización del Sagrado Corazón me ha brindado unos nuevos lentes para ver mi vida y el impacto que puedo tener en los demás. Deseo cultivar un corazón más grande y más semejante al de Cristo, que sea sensible y amoroso hacia mi familia, mis amigos, mi comunidad y el mundo entero. Esta es una devoción de esperanza, de sanación y una vía para que todos tengan un nuevo comienzo.
Mis hijos han hallado mucho consuelo en las imágenes presentes en el hogar, donde rezamos, donde conversamos sobre la vida y donde yo busco fuerzas para seguir adelante cuando me siento cansada o agotada. Jesús nos ayuda a mi esposo y a mí en nuestra labor de padres. Él nos concede todas las gracias que necesitamos para nuestro estado de vida, y hemos llegado a valorar los importantes títulos de Jesús asociados a esta devoción: amigo, hermano, salvador, protector y proveedor.
Sanados y fortalecidos
Schlegel: ¿Cómo ha sido testigo de la experiencia de otros respecto a esta devoción, en su labor con Sacred Heart Enthronement Network (la Red de Entronización del Sagrado Corazón)?
Jaminet: He sido testigo de cómo familias han superado pruebas difíciles, tales como enfermedades, desempleo, adicciones, y momentos complejos y desafiantes en la crianza de los hijos. El Sagrado Corazón ofrece su amor a cada uno de nosotros. Cuando acogemos este amor, podemos comenzar a trabajar junto a Jesús para ser sanados y fortalecidos.
Ninguna familia vuelve a ser la misma después de la entronización. ¿Por qué? Porque se invita a Jesús a entrar en el hogar, a sacar a la luz aquello que debe ser revelado y a sanar lo que necesita sanación. ¿Quién no necesita eso?
He escuchado testimonios conmovedores de personas solteras que saben que ya no viven en soledad; Jesús está siempre con ellas. (Escribo precisamente sobre este tema en mi libro).
Schlegel: ¿Cómo funciona la entronización?
Jaminet: La entronización consta de tres fases: preparación, entronización y vivencia.
La preparación incluye un triduo (tres días) de oración, aunque siempre se puede optar por un periodo de preparación más extenso. Lo más importante es que se busque vivir la fe y acoger a Jesús.
La entronización difiere de la consagración personal. La consagración es la decisión de establecer una alianza con el Señor; la entronización es la decisión de acoger a
Jesús, ofreciéndole un trono para que habite en el hogar, y de vivir con la firme convicción de que uno representa a su familia, o habla en su nombre, incluso si sus miembros no son practicantes de la fe.
Si usted se muda, la entronización le acompaña. No obstante, recomiendo renovar la entronización como un medio para recordar el amor de Jesús y reenfocar a la familia.
Nosotros procuramos renovar nuestra entronización cuando necesitamos recibir gracias especiales.
He sido testigo directo de vidas transformadas gracias a la entronización del Sagrado Corazón, cuando las personas buscan honrar a Jesús y acoger al Sagrado Corazón en sus vidas.
— Lindsay Schlegel, OSV News